24 noviembre, 2020

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Idealicemos el amor como si fuese una película, okay?

Que sí, que el amor en la gran pantalla es muy tóxico, que si Disney, que si Mario Casas, que si las series de adolescentes, que si esto, y lo otro. Todos sabemos que Disney ha hecho mucho daño al concepto del amor, y que quien se enamore de un Mario Casas en 3MSC más que afortunado es un idiota, pero, ¿Por qué no puedo idealizar el amor como si fuese una película?

Es decir, entendedme, no quiero una gran historia de amor (Dios me libre de tenerla), quiero una historia tan intensa como aquellas que aparecen en las películas, pero sin el melodrama de la eternidad o la ruptura. De hecho, más que una historia de amor de película, quiero enamorarme como hacen los personajes de las películas que veo, donde no existe el fracaso, el estrés o las inseguridades.

Me han vendido desde pequeño historias de amor increíbles, y lo único que he conocido han sido historias de amor de sal (seguramente por mi culpa), en las que cuando acaba esa montaña rusa que tanto nos gusta a todos, no puedo evitar sentir que quiero seguir en la película del principio.

Sí, ya sé que eso no es enamorarse. Que el amor se asienta cuando acaba la montaña rusa y todavía quieres compartirlo todo con esa persona, pero ¿Qué le hago si la ficción me ha enganchado a un sentimiento tan efímero?

Sé que tu respuesta probablemente sea “ya encontrarás a la persona adecuada, con la que quieras compartir tu vida”, y mi respuesta será sin duda “ya lo sé, pero no quiero encontrar a una persona para pasar el resto de mi vida, quiero enamorarme cada tres meses como si fuese la primera vez, aunque sea de la misma persona”. Y es ahí cuando la mayoría (incluido yo), pensaremos que tengo una actitud inmadura, y que todavía no me ha llegado ese momento, pero creedme que he pasado por todas las fases del amor, y ninguna me convence tanto como la montaña rusa.

Tampoco quiero ser un Mario Casas, me gusta lo común que soy, y quiero enamorarme de gente común, que no aspire a ser tan intensa como un personaje de Chazelle, ni tan atractiva como Gosling o Stone, aunque si quiere cantar y bailar (sin ritmo, ni arte) adelante.

Así soy yo, algunos pensaréis “idiota”, en cambio yo, que aspiro a ser una especie de personaje literario de carne y hueso diré “idealista”, que no es más que una forma más poética de llamarme idiota. Y sí, obviamente, como una película, este texto solo es ficción, y las ilusiones de un guionista frustrado.