UN LOCO, UN SATÉLITE Y UN CARAMELITO PARA LOS AUTORES. (O como conocer un poco de la historia del Caballero Luna)

La primera vez que me topé con el Caballero Luna tendría unos diez años (considerando que ahora tengo cuarenta y seis, es un tiempo, al menos, prudente); mucho antes de que los cómics se llamaran cómics. En aquella época eran tebeos. La editorial Fórum todavía no había sido adquirida por ese engendro multicefalópodo que es Planeta De Agostini. Francisco Pérez navarro (siempre en mi corazón, Dr.Loki) , entre otros, respondía las preguntas e inquietudes de los lectores. También nos ponían los dientes largos con algunos avances – hoy spoilers- que nos incitaban a seguir comprando la aventuras de algunos personajes Marvel; los cuales hoy son archiconocidos por todos, véase Spiderman, Hulk, etc… Aquí os traigo una pequeña guía para conocer la historia del Caballero Luna.

Rascando un poquito más atrás en el tiempo, en España era la editorial Vértice la que tenía los derechos de Marvel para la publicación en España y. O Mundicomics. O Surco, o yo que sé. Era una editorial tan caótica y con tan poco amor a los cómics que publicaba como si disparases por primera vez un arma, sin criterio y al voleo. Encontrarse un “continuará” en la última página del tebeo era una tragedia, porque era IMPOSIBLE encontrar el número siguiente; y te quedabas como el meme de keanu Reeves, sentado en un banco viendo pasar la miseria por tus ojos.

A lo que voy, que me enrollo.

Esa primera vez que me encontré con el Caballero Luna no tenía ni pajolera idea de quien era ese personaje. Ni yo, ni mis amigos, ni nadie.  Su número uno vino a mí en una tienda de intercambios de novelas del oeste que quedaba a un tiro de piedra de casa en la que también cambiaban cómics por un precio bastante económico.

En la portada, no demasiado afortunada: un tipo vestido de blanco con capa y ojos rojos, un señor vestido de tres formas diferentes y una rubia, posiblemente siliconada que, sonriente, se agarraba a uno de ellos como si le pagara el alquiler del piso. Aun así, como me sobraban tebeos para cambiar, me quedé con el ejemplar para echar un vistazo.

Portada nº 1 Caballero Luna de Mundicomics.

Fue en aquel momento cuando aprendí que nunca, nunca, jamás, debes juzgar a un cómic por su portada.

En el interior me esperaba una historia estupenda de origen, donde un tal Mark Spector era un ladrón cazarecompensas de antiguas tumbas en Egipto que era traicionado por su jefe por dinero, dejándolo morir en pleno desierto. Un afroamericano con la cara pintada de blanca y posterior antagonista que se asemejaba mucho al joker.

Y no era lo único en el cómic que olía a Batman, ahora lo explico.

 El señor Spector, tras resucitar milagrosamente a los pies de la estatua del  Dios de la Venganza Konshu, le arrebataba la capa  que la vestía y se dedicaba a dar hostias como panes, liberar a la princesa rubia de la portada, que ya no era la vigilante de la playa que sugería la portada sino la hija de un reputado arqueólogo al que Bushman cara de lápida también se había cepillado.

Un par de páginas después de vengar la muerte del padre de Marlene Alraune ( la rubia) y dar por muerto a Bushman, en dos o tres viñetas posteriores nos explicaban que Mark Spector había invertido estupendamente su fortuna como cazarecompensas y se había hecho supermegamillonario, que se había inventado otras dos identidades, la de Steven Grant que representaba al pijo adinerado y a la de Jack Lockley, un taxista con bigote postizo que se introducía en los bajos fondos para saber de los malos malosos y seguir dándole de tortas.

El amigo Busman, abriendo cuellos como si fueran latas de mejillones

Espera….  ¿Un multimillonario con un traje con capa y capucha que se disfraza por la noche para dar de sopapos a los gangsters, cuyo antagonista y enemigo principal era un tipo con la cara blanca y sonrisa extraña y, que para colmo, había recibido un trauma de regalo por una muerte violenta?

Mi yo de diez años pensó que ese superhéroe era Batman con el traje cambiado. Y sí, pero no.

Marvel, el guion y El Caballero Luna

Dough Moench, el primer (y mejor) guionista del caballero luna había aprovechado la sintonía de los lectores con un villano que se sacó de la manga en el comic del hombre lobo que escribía para la Marvel de los finales de los 70 y al que Don Perlín, un artesano entre los dibujantes de la época, le había dado  un aspecto extraño, aun incluso para esos tiempos. Un adonis plateado con una capa extraña pegada a los brazos y que brillaba como el mismito Silver Surfer. Aprovechar un villano para posteriormente convertirlo en héroe puede sonar extraño; pero piensa que Lobezno se creó para intentar convertir a Hulk en tiritas de piel para bolsos y mira hasta donde ha llegado su carrera.

Primera aparición de Wolverine/ Lobato en España.

A los editores en jefe de marvel, Archie Goodwin y Ralp Macchio les encantaron el nuevo personaje, casi tanto como a Moench. Le dieron  varias oportunidades en diferentes cómics como secundario, llegando a compartir páginas con un primera espada como Hulk, hasta desembocar en una serie propia en la que no tenían demasiadas esperanzas, pero con el deseo de rellenar  el fondo editorial y hacer, de camino, algunos dólares.

Para dibujar al personaje, Moench confió en un novato llamado Bill Sienkewicz que había fusilado el estilo de dibujo de Neal Adans, por entonces en la cima del reconocimiento del mundo comiquero siendo una versión 2.0 mas estilizada y moderna del Jack THE KING Kirby. Como todo novato, el bueno de Bill había hecho algunas portadas y team up hasta hacerse hueco en una franquicia importante, como los 4 fantásticos; haciendo una decena de números guionizados por el propio Doug Moench. Decidió dejar los 4f para aventurarse en la historia de un personaje nuevo, sin pasado, posiblemente sin mucho futuro, pero con toda una mitología por escribir. Lo que se dice vulgarmente un caramelito para cualquier autor que tenga ganas de algo mas hacer guiones de trámite para cobrar el cheque semanal.

Comentar también que, al abandonar Moench la primera familia de marvel, se le ofreció a otro autor inquieto, John Byrne, primero el guión, y luego posteriormente el dbujo de la franquicia marvelita, ejerciendo éste un trabajo considerado como la mejor saga de la historia del cuarteto cósmico. Pero eso es otra historia….

Para empezar, Doug le dio el origen antes referido al caballero luna, dotándolo de un pasado suficiente como para poder comenzar a elaborar historias. Por otro lado, Bill SIenkewicz, liberado de la tensión de dibujar una franquicia importante con miles de fans escudriñando cada una de sus viñetas; y del mimo y cariño que Marvel tenía a los cuatro fantásticos, adoptó un dibujo menos convencional, oscuro, casi tétrico, que emulsionaba perfectamente con las historias noir que Moench contaba en cada episodio.

Entramos en materia

Primera aparición del Caballero Luna en un cómic márvel.

El caballero luna no estaba para villanos en pijama ni asuntos cósmicos ni para otras zarandajas. En los primeros números del personaje había droga, violencia, ladrones, intriga y un ápice de fantasía con la relación de Mark Spector con un supuesto Dios Egipcio de la venganza que le persuadía para que saliera a batirse el cobre ( o la plata) cada noche. Moench supo aderezar al caballero con unos personajes secundarios muy vivos y reales. Un viejo borracho que hacía de confidente a la identidad del taxista newyorkino, un sidekick cuarentón y francés que pilotaba un helicóptero hasta las alturas para que nos diéramos el gustazo de ver al caballero planear con una capa imposible que hacía las delicias de todos los fans. La propia Marlene Alraune, que lejos de ser un jarrón chino teñido de rubio tenía una personalidad fuerte y cierta melancolía. A Nedda, una chica afroamericana con el carácter forjado en los guettos, con dos hijos a los que alimentaba sirviendo copas en un tugurio. Incluso teníamos a una ama de llaves y a un mayordomo, que, a diferencia de Alfred Pennyworth, no te apetecía abofetear justo antes de despedirlo sin derecho a paro.  

El caballero luna, que había nacido siendo un simple trasunto de Batman, se había convertido en lo que Batman tenía que haber sido y no fue. Donde el joker (Bushman) no te lanzaba ácido de una flor de la solapa, sino que arrancaba cuellos con los dientes de diamante que le daban esa “original” sonrisa. Donde los maleantes secuestraban niños y torturaban a inocentes. Donde el brillo de los héroes dorados de Marvel no llegaban, ahí estaba el Caballero Luna, limpiando bajos fondos, olvidándose de la justicia para sembrar venganza. Dejando de ser la sombra de otro para convertirse en un icono.

BIll Sienkewicz, creando arte en las páginas del Caballero Luna.

Como toda mitología necesita un panteón, Dough Moench creó con mucho acierto diferentes tipos de personajes como La Vidriera Escarlata, una vengadora con ballesta dispuesta a agujerear cuerpos; a Morfeo, el hermano de Marlene, que a través de drogas podía influir en los sueños de las personas.

Hasta el hermano de Marc Spector dio sus paseíllos hacha en mano como asesino en serie, sin dejar pasar la reaparición del hombre lobo marvelita, Jack Russel. Quizás son los dos episodios mas memorables de toda la primera saga del caballero luna; y que un servidor tuvo la suerte de comprar en una edición de Clasicos Marvel editada por fórum con portada de un novato que hacía portadas llamado Carlos Pacheco. ¿ Os suena?

Su recibimiento

Decir que la serie fue un bombazo editorial es exagerado, pero aun arriesgando en demasía tanto en el guion como en el dibujo, las ventas fueron ascendiendo. A partir del número 19 comenzó a venderse en exclusiva en tiendas especializadas por encargo, teniendo el mérito de llegar a no tener una sola devolución en una tirada de 100.000 ejemplares. Todo un éxito que llegó hasta su número 29, donde por diferencias irreconciliables con el que era el nuevo editor de Marvel, Jim Shooter. Tan irreconciliables que Dough Moench abandonó Marvel y DC comics le ofreció inmediatamente trabajo, “curiosamente” para elaborar los guiones  de… Batman.

La serie del caballero luna fue cancelada en el numero 38, al quedarse huérfana de un autor que entendiera al personaje y un dibujante que le diera vida. No fue hasta 2005 cuando Charlie Huston dio una nueva versión del Caballero Luna que encajaba con lo creado anteriormente, al menos de forma parcial, con el regalo que fueron los veintipicos números  de Dough Moench y Bill Sienkewicz.

Pero eso, amigos, es otra historia….

Antoño Negrete. @midgard2006

Todas las personalidades del Caballero Luna.

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