23 octubre, 2020

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Crítica de EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN + entrevista a Mario Casas y Mar Targarona.

El fotógrafo de mauthausen cuenta la historia de Francesc Boix (Mario Casas), un preso que trabaja en el laboratorio fotográfico del campo de concentración de Mauthausen. Con la ayuda de un grupo de prisioneros españoles que lideran la organización clandestina, Boix arriesgará su vida para poner en marcha un plan: la evasión de unos negativos que demostrarán al mundo las atrocidades cometidas por los nazis en ese campo de concentración. Miles de imágenes que muestran desde dentro el horror cotidiano de un sistema perverso. Las fotografías que Boix y sus compañeros lograron salvar fueron determinantes para condenar a altos cargos nazis en los juicios de Núremberg en 1946. Boix fue el único español que asistió como testigo.

Este filme histórico basado en hechos reales sobre el fotógrafo Francisco Boix está dirigido por la catalana Mar Targarona (Secuestro, Mor, vida meva) y su reparto protagonista está formado por los actores Mario Casas (Bajo la piel de lobo), Alain Hernández (Plan de fuga), Marc Rodríguez (Menú degustació), Joan Negrié (Cerca de tu casa) y Macarena Gómez (Pieles).

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Desde el comienzo de la cinta nos damos cuenta que la historia que nos cuentan es la historia de España, de la guerra civil y de los miles de afectados republicanos que acabaron bajo el yugo de los nazis y del nazismo, sufriendo también el encierro en campos de concentración. Personas luchadoras que habían acabado desterradas y de quienes nuestro país renegaba. La historia no sólo se centra en la vida de Francesc Boix, sino en el sufrimiento de muchísimos presos.

Estamos ante una cinta muy necesaria aunque de la sensación de que es algo que quizá se ha hablado demasiado desde otros puntos de vista; pero esta historia es tan necesaria como no olvidar nuestro pasado y el sufrimiento de personas que en su día defendieron la libertad para luego verse sumidos en la más profunda prohibición de ésta.

En un ambiente totalmente triste, la visión que nos da El fotógrafo de mauthausen es, de vez en cuando, agridulce, ya que nos muestra esas ganas de vivir que tienen los personajes y de cómo intentan no pensar demasiado en que un posible horrible final está al acecho. La historia se acompaña de un elenco sobresaliente, quienes consiguen que te metas de lleno y que sientas lo que ellos sentían en tus propias carnes. El mix de todo con una banda sonora absolutamente impresionante hacen de ésta cinta una delicia que hay que ver mínimo dos veces.

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Su guión, a pesar de que tiene errores como todos, deja un buen sabor de boca debido a que consigue que las 2 horas que dura la película se conviertan en minutos, no es una cinta que se haga pesada a pesar de lo que hemos dicho: sus casi dos horas de duración. La fotografía y el aspecto técnico es una delicia para aquellos amantes del cine y de lo visual.

Sin duda, es una película que recomendamos muchísimo ver, más aún cuando pudimos hablar tanto con el protagonista como con la directora de ésta película, a quienes pudimos hacerle unas cuantas preguntas junto a algunos compañeros de otros medios. 

 

*Algunas preguntas que aparecen han sido realizadas por los compañeros de otros medios que estuvieron junto a nosotros en esta mesa redonda que compartimos con estos dos profesionales. Rogamos que, si dichos compañeros, quieren que las retiremos, nos lo hagan saber y serán retiradas sin ningún problema*

 

  1. Primera impresión al leer el guión.

Mario Casas: Mar me manda el guión junto a Joaquín y empecé a leer la historia junto con la tesis de lo que iba a leer y me fascinó. Una historia desconocida para mí, aunque pudiese conocer un poco la base, el cine que había podido ver, la historia de presos en campos de concentración… pero en este caso la historia de Frances Boix y de los españoles que sacaron los negativos del campo y demás, no tenía ni idea. En seguida lo leí, googleé, busqué a Boix y la historia de los españoles en Mauthausen y me estuve documentando. Había un guion muy bien escrito desde el primer momento (el guion es de Alfred Pérez Fargas y Roger Danés), un guion muy redondo… es de los típicos proyectos que empiezas a leer y no puedes decir que no.

  1. ¿Cómo ha sido la labor de documentación?

Mar: Para mí la documentación ha sido lo más duro porque después del rodaje arrancas y ya te pones en marcha… no hemos disfrutado mucho esta parte, lo que pasa es que era interesante a la vez que horroroso, ver todo lo que había pasado y ver muchos documentales y leer mucho, ver las atrocidades… Además nosotros no las contamos todas, ni si quiera contamos las perores, sino que contamos unas cuántas para poder marcar la historia de Boix. Cuando te lo cuentan, el cómo tiraban a la gente por las escaleras y utilizaban perros que eran posteriormente los que los mataban… bueno, es horroroso. Pero nosotros nos hemos centrado en el tema de los españoles, que es una historia que no se ha contado y que se desconoce bastante, yo creo que en España no se conoce mucho la historia de estos españoles encerrados y dentro de los españoles la historia de este chico que consiguió salir y entregar los negativos, entonces todo el horror nazi se pudo atestiguar con pruebas y por ello muchos de ellos fueron condenados.

  1. ¿Cómo ha sido la recreación del campo en el rodaje?

Mar: La recreación ha sido difícil porque, como siempre; pasas el guion al director de producción y te dice lo que vale y lo que no. Entonces hay que empezar a cortar, pactar y encontrar soluciones creativas… primero teníamos que ir a Bélgica, fuimos a Viena, después; en Mauthausen no dejan rodar para nada porque es un memorial y no se puede rodar. Entonces, empezamos a hacer combinaciones posibles, fuimos a parar a Budapest, que hay un campo de concentración de cuando John Huston rodó la película de Evasión o Victoria (1981) que aún se conserva un poco y nos daba lo suficiente para poder ‘decorar’ el campo. Ha sido complicado y un trabajo muy minucioso, muy cuidadoso por parte de todos; por supuesto, de los guionistas. El asesor histórico que hemos tenido fue El fotógrafo del horror (Benito Bermejo, 2015) y a partir de ahí cada departamento, todos hemos sido muy cuidadosos en seguir los pasos. Por ejemplo, durante el rodaje pensábamos… ¿y quién los afeitaba?, ¿cómo se afeitaban? Porque hubiera sido muy raro que les dejaran una cuchilla, entonces averiguamos que cada cierto tiempo les afeitaban otros presos, pero esto hacía que las barbas fuesen de distintos días. Por ello, a cada personaje le dimos un nivel de barba, a Mario le dimos el de tres días y así durante toda la película se mantenía el raccord de las barbas aunque fuesen distintas. Otro tema era, por ejemplo, que siendo todos hombres afeitados, rapados y vestidos iguales, era difícil diferenciarlos, que entendieras quién era cada personaje… sin embargo, creo que con vestuario y maquillaje supimos acertar y darle a cada uno una personalidad muy definida, de manera que los seis personajes españoles no se mezclan para los espectadores.

  1. ¿Es difícil para un actor meterse en el papel de Boix? ¿Qué tiene de especial su sonrisa?

Mario Casas: para mí era uno de los puntos fuertes de Boix, los documentales que yo he podido ver, o que Benito, el historiador, nos contaba, hablaba mucho de la sonrisa de Francisco Boix, que se ganaba a la gente con esa sonrisa pícara, fresca, dulce… Era necesario, porque la historia es dura de por sí, entonces lo que queríamos era que en la línea argumental, el protagonista te llevase de una manera dulce, puesto que es bastante duro todo el camino, todo lo que pasa, el contexto… Cuando uno construye un personaje, uno intenta acercarse a animales, que es una manera de trabajar a veces, y a mí me recordaba mucho a un bufón de la edad media que realmente entretenía a los demás mientras les estaba robando la cartera. Tenía una parte de entretener y de ganarse a la gente, él tenía relación con dirigentes nazis, es decir, el tipo sabía y era muy inteligente emocionalmente. A fin de cuentas, Boix hablaba alemán, español, francés, chapurreaba inglés, catalán… además, joven y listo, yo creo que con esa sonrisa se ganó a mucha gente dentro del campo. Para mí, construir a Boix era todo el rato ir a la contra, porque estaba en un escenario muy duro pero todo el rato sobreponiéndose, intentando no mirar demasiado para no caer en un pozo en el que estaban muchos, como Valbuena (Alain Hernández), él sí muestra ese miedo, ese terror que tenían de no salirse de la línea porque por cualquier cosa te podían torturar, matar, pegar… pero sí que hay que decir que Mar es un libro abierto sobre el tema, sobre la II Guerra Mundial, sabe mucho y esto ha ayudado a nivel de escenario también, cuando rodábamos la película, ella sabía de todo, si hacían o no ciertas cosas… Tenía un control absoluto sobre lo histórico y me parece muy interesante porque al final la película tiene un punto didáctico, un punto de thriller histórico que está muy bien contado. A la hora de montar la película, que yo creo que es cuando empieza la ‘segunda película’, lo han hecho muy bien y han editado la película desde un punto de vista muy interesante.

  1. ¿Qué tiene de especial el personaje de Francisco Boix? ¿Cómo te has preparado mentalmente?

Mario Casas: Yo no quería darme cuenta, pero porque el personaje no se está dando cuenta del todo de lo que está pasando o no quiere darse cuenta. Entonces, hay un momento al final de la película, en el laboratorio, con el personaje de Ricken (Richard Von Weyden) empieza a hablar de unas fotografías y sobre el arte en referencia a la muerte y a unas fotos en las que estaba un compañero asesinado de Boix. Me acuerdo de esa secuencia y es que exploté, lo que pasa ahí es algo que yo estaba conteniendo, en una dieta que ya había empezado dos meses antes, de mi mala leche, de mi estrés, de mi hambruna… y lo emocional; el aguantar ahí dentro, el pensar lo que hacían, el trato, el cómo dejaron a todos esos presos (no sólo a los españoles). Y ahí salté de verdad, lo que pasaba en ese momento sí me estaba afectando y pasando a mí como Francisco Boix, por lo que yo creo que ahí sí conseguí trasladarme a ese campo de concentración, convertirme plenamente en el personaje y en todos esos españoles que una vez estuvieron encerrados en un campo de concentración.

  1. ¿Crees que, hasta el momento, es el más complicado que has tenido que interpretar?

Mario Casas: en conjunto sí, entre lo físico y cómo cuenta construir el personaje, sin duda. Mar ha visto el proceso, yo quería realmente pasarlo mal porque sabía que la cámara iba a filmar cosas que tú no puedes interpretar y es el hambre, lo que te produce esa ansiedad, te produce miedo, pasarlo mal, y eso está en Boix. La alimentación te lo cambia absolutamente todo, entonces, yo sí necesitaba pasarlo mal por intentar llegar de una manera, aunque sea un mínimo a esos presos que un día estuvieron en Mauthausen, de la manera más cercana era pasar hambre. A nivel personal también me ha aportado mucho, para empezar, para ser menos ignorante con una historia que está en nuestras raíces y en nuestros antepasados… padres, abuelos, tatarabuelos, es decir, nosotros estuvimos hace nada en un campo de concentración y se olvida en seguida. En la sociedad que vivimos, todo es muy rápido, hacer fotos digitales y en seguida pasarlas… y eso que en su día las fotografías cambiaron el curso de la historia, ¿no? Gracias a lo que consiguieron este grupo de españoles en Mauthausen y después, Boix fue el único que se atrevió a señalar, con ese temperamento y ese carisma, a todos los dirigentes de las SS que cometieron esas atrocidades. Me pareció interesante volver atrás y recordar parte de nuestras raíces y los cambios que se han conseguido para tener todos los privilegios de los que podemos disfrutar hoy en día.