Crítica de Men In Black: Internacional

Los hombres de negro siempre han protegido a la tierra de los parásitos del universo, aquellos que querían destrozar la vida humana como la conocemos. O al menos casi siempre: con dos décadas a sus espaldas los hombres (y mujeres) de negro han ido avanzando conforme la sociedad y el mundo del cine lo han hecho.

Ahora, en 2019, estamos ante la cuarta entrega de una consolidada saga que ha cautivado durante tantos años a gran parte del público general y, por supuesto, a la crítica.

En esta nueva aventura espacial y extraterreste que les espera se enfrentarán a la mayor y más internacional amenaza hasta la fecha: un topo dentro de la organización de los Men in Black. Para llevarla a cabo, la organización que regula la inmigración intergaláctica en nuestro planeta contará con dos agentes: la Agente M (Tessa Thompson) y el Agent H (Chris Hemsworth) – al menos esta es la sinopsis a la que hemos tenido alcance, pero este largometraje es mucho más que descubrir un topo, algo que sin ningún tipo de duda queda en un segundo plano para dar paso a una trama mucho mejor.

Está dirigida por F. Gary Gray (Fast & Furious 8, Straight Outta Compton) y cuenta con guión de Matt Holloway y Art Marcum y cuenta con el gran Steven Spielberg como productor ejecutivo.

La trama se centra en gran parte en los inicios de la Agente M en el ‘cuerpo’, en cómo ha llegado hasta ahí y en todo lo que puede ofrecer. La llegada de una mujer al dúo protagonista podría ser uno de los principales aciertos del filme, casi igual que la decisión de ‘reclutar’ a Tessa Thompson para el personaje protagonista.

La Agente M llega al cuerpo revolucionándolo todo pues no ha sido reclutada, sino que se ha preparado durante toda su vida para esto, después de ver algo que quizá no tendría que haber visto. Tras su entrada al cuerpo, llega el personaje característico de este tipo de proyectos: hombre algo gracioso, un poco bruto y algo gamberro. Ambos son algo parecido a la misma cara de la moneda y sus diferencias hacen que acaban unidos para derrotar todo lo que se encuentren ante sus ojos en un alarde de salvar el mundo y a la vez salvarse a sí mismos.

El principal peligro ante el que se encuentran es La Colmena, una especie cuya habilidad es la de adoptar cualquier forma, incluida la de cualquier ser humano.

Pero la colmena no aparece en Estados Unidos, que es dónde durante todas las películas han tenido la ‘oficina’ central de los hombres de negro, sino que aparece en la capital francesa, ante una París preciosa. Pero a pesar de la introducción de París en la historia, es en Londres dónde se lleva a cabo parte de la trama a pesar de los continuos viajes a los que están sometidos.

Nos encontramos ante un guión bastante lineal, notable y con pocos agujeros en este; si bien es cierto que hay algunas cosas que no se dejan tan claras como deberían y en mitad de la película te encuentras ante el pensamiento ‘¿y esto por qué es así?’, se queda en un segundo plano y el disfrute en el que te sumerge la cinta te atrapa en todo momento. No hay que saber demasiado de sus antecesoras para poder disfrutar del largometraje, a pesar de que es obvio que tenemos que tener unos conocimientos previos (mínimos) sobre el mundo de los hombres de negro.

No es nada difícil que la historia te cautive y es debido a la buena estructura que tiene el guión sumada con los toques de comedia (que por suerte no te sacan de la película), la acción y unos protagonistas que lo dan todo para regalar una película entretenida, que es ante lo que estamos. No nos encontramos ante una historia de Oscar ni ante una película independiente, sino que estamos ante lo que precisamente nos venden: una historia de Men In Black, simple y llanamente eso.

Las actuaciones, como ya hemos comentado anteriormente, son muy notables. Tessa Thompson llega al proyecto con las mismas ganas y fuerzas que su personaje y se convierte en el centro de la actuación ante un Chris Hemsworth que también está muy bien pero que, con total conciencia de la situación, le deja paso a Thompson, por lo que ahora los ‘Men In Black’ podrían llamarse ‘Woman in black’.

En cuanto a los efectos especiales, de nuevo son bastante buenos a pesar de que a veces se nota el CGI, pero por suerte no se nota con respecto a las criaturas que aparecen, las cuales están muy bien hechas y hemos de reconocer que nos encantan.

En resumen, Men In Black: Internacional da exactamente lo que prometen. Es divertida, entretenida y tiene momentos de acción, todo lo que le podríamos pedir a una historia de esta índole. La duración es absolutamente la correcta, ni se queda corta ni se excede. Lo que sí nos sobra un poco es la inclusión de youtubers en una escena (ya sabréis cual) de la película, en la cual cada país ha decidido a quien incluir.

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