Crítica de La importancia de llamarse Oscar Wilde: ascenso y caída del poeta

En la habitación de un hotel barato de París, Oscar Wilde (Rupert Everett) yace en su lecho de muerte. Es entonces cuando el pasado lo invade, transportando al escritor y poeta a otros tiempos y otros lugares. ¿Fue alguna vez el hombre más famoso de Londres? ¿O acaso fue el artista al que crucificaron después de haber sido adorado por la sociedad? Ante la angustia de la muerte, Wilde repasa el intento fallido de reconciliarse con su esposa Constance (Emily Watson), su fatal relación amorosa con Lord Alfred Douglas (Colin Morgan), ademas de la amistad y devoción de sus colegas Reggie Turner (Colin Firth) y Robbie Ross (Edwin Thomas), quienes intentaron salvarle de sí mismo.

Rupert Everett cumple a la perfección trinidad cinematográfica con La importancia de llamarse Oscar Wilde: escribe, interpreta y dirige. Se trata de una película biográfica sobre la vorágine de la vida del aclamado y mundialmente conocido Oscar Wilde, dramaturgo, poeta y alma libre.

El título original de la película es The Happy Prince, que hace una alusión inevitable a una de las obras más importantes de Oscar Wilde El Príncipe feliz y otros cuentos. Sin duda, Everett ha querido mostrar con el título la ironía del personaje que muestra en su primera película escrita y dirigida. Wilde era un poeta aficionado a la absenta y los hombres de compañía, su vida era un auténtico desastre y dedicaba más tiempo a la parisina vida nocturna que a escribir; lo que no significa obligatoriamente que fuese mal poeta, más bien todo lo contrario.

El reparto lo encabeza Rupert Everett como el protagonista indiscutible, junto a Colin Firth, Edwin Thomas, Emily Watson y Colin Morgan. Aunque no parezca un reparto típico de estrellas de Hollywood, la interpretación de los personajes es uno de los puntos fuertes de La importancia de llamarse Oscar Wilde; ya que están magníficamente caracterizados, más allá de la intención de ‘lucir’ a sus intérpretes.

Decir que este largometraje habla sobre la vida de Wilde probablemente es quedarse corto, ya que existen muchos aspectos del paso por el mundo de este gran escritor; que no han sido tratados. Sin embargo, es una visión distinta y poco embellecida, sin florituras ni elucubraciones sobre las obras de Wilde, pura y simplemente su intención de ser un vividor con un frágil talento.

Decir que este largometraje habla sobre la vida de Wilde probablemente es quedarse corto, ya que existen muchos aspectos del paso por el mundo de este gran escritor; que no han sido tratados, como el tratamiento de sus obras. Sin embargo, es una visión distinta y poco embellecida, sin florituras ni elucubraciones sobre las obras de Wilde, pura y simplemente su intención de ser un vividor con un frágil talento.

Uno de los temas más importantes de la película es la amistad, ya que Oscar Wilde no hubiera podido sobrevivir de no ser por los pequeños contribuyentes y amigos que le brindaban ayuda. París es el escenario principal de su estancia en este mundo, pero también viaja de vez en cuando con la ayuda de su amante, Bosie (Colin Morgan) mientras la vida del escritor se apagaba lentamente por meningitis aguda. Colin Firth interpreta al personaje de Reggie Turner, uno de los mejores amigos de Wilde que curiosamente interpretó a Lord Henry Wotton en el remake de El Retrato de Dorian Gray  (Oliver Parker, 2009). Sin embargo, fue su amigo Robbie (Edwin Thomas) quien realmente le ayudó durante toda su vida, incluso se especulaba sobre una relación amorosa entre ambos, obviando la bisexualidad del poeta.

Uno de los puntos fuertes de La importancia de llamarse Oscar Wilde es el triunvirato que se marca Rupert Everett, elevando su interpretación hacia los galardones cinematográficos de todo el mundo. La historia en sí es muy parecida a su obra El retrato de Dorian Graysalvando las distancias en todo momento- ya que se plantea la trama principal de un vividor con su ascenso y su posterior caída, sólo que en este caso, presenciamos la caída en picado obviando que una vez hubo un ascenso. Ícaro volando demasiado cerca del sol, ese fue Oscar Wilde.

La importancia de llamarse Oscar Wilde hace referencia a otro de los títulos que escribió el poeta, La importancia de llamarse Ernesto (1895) y se estrena el 26 de abril.

Deja un comentario