Cementerio de animales: la menos solemne de las adaptaciones

La nueva adaptación de Cementerio de animales llega de la mano de Kevin Kolsch y Dennis Widmyer con un toque más sangriento pero menos fiel a Stephen King, creador de Pet Sematary. El reparto lo encabeza Jason Clarke (Louis Creed) junto con John Lithgow (Jud Crandall), Amy Seimetz (Rachel Creed), Jeté Laurence (Ellie Creed) y Lucas Lavoie (Gage Creed). La duración de la película es de 105 minutos, pero se echa de menos una duración mayor para explicar aspectos importantes de la trama, pero ahora ahondaré en ello, sin prisa.

El ya conocido argumento de Cementerio de animales se sustenta sobre los hombros del médico Louis Creed, quien se muda con los tres miembros de su familia –cuatro si incluimos al gato Winston Churchill- a Ludlow, una pequeña población situada en Maine; habitual en las novelas de Stephen King. Allí conocerán a Jud Crandall, un ajado anciano con la agilidad de un chaval, más adicto a la cerveza que a la soledad. Crandall será el “culpable” de que los Creed descubran la existencia del cementerio de animales, muy cercano a su propiedad.

El conflicto principal aparece con la leyenda del cementerio indio de los micmacs, quienes sostenían que la tierra estaba maldita y por ello la abandonaron; no sin antes tratar de ocultarla del ojo humano con grandes troncos. Winston Churchill Creed, miembro gatuno de la familia, muere en la carretera entre la casa de Jud y los Creed; posteriormente se desencadenará un caos indescriptible, al percibir Louis la resurrección de Churchill por enterrarlo en el lugar “sagrado” de los micmacs.

Hasta aquí todo bien, tanto novela, película de Pet Sematary de 1989 y el nuevo largometraje; coinciden a la perfección, aunque en esta última entrega, pasando de largo sobre algunos detalles importantes y cambiando otros.

Es importante aclarar que es una adaptación de la novela de Stephen King, aunque no por ello su guionista (Jeff Buhler) tenga derecho a destrozar la historia tal y como ha hecho en este remake. En mi opinión, creo que la necesidad de contar algo antiguo de una forma novedosa ha embarrado la historia hasta llegar al punto en el que todo pasa tan rápido que al espectador no le da tiempo a comprender el porqué de las cosas.

Uno de los ejemplos más claros en este sentido, es la relación entre Louis Creed y Jud, ya que es prácticamente aleatoria la ayuda que le presta éste al joven médico Creed para que la historia avance. Sin Jud no hay historia, es uno de los personajes más importantes de la película, por no decir el que más. Sin embargo, Jud aparece sólo en momentos en los que se le requiere, pero no existe una relación construida con el personaje de Louis, y en este caso; en esta relación se sustenta la trama de la historia.

El tema de esta historia es la pérdida de los seres queridos y lo que se puede llegar a hacer por recuperarlos, pero esta idea tan básica se encuentra prácticamente fuera de la película, cuya misión es tratar de asustar al espectador, sin que se produzca una identificación con los personajes ni con la trama. No hay conexiones verosímiles que permitan al espectador seguir la historia teniendo en cuenta los sentimientos de los personajes: trata de llegar al susto sin sustento.

Left to right: Jason Clarke as Louis and John Lithgow as Jud in PET SEMATARY, from Paramount Pictures.

Entrando en materia con los efectos especiales, podría decirse que son bastante pasables, sobre todo con el personaje de Víctor Pascow, pero sería imposible no detenerme en la falta total de verosimilitud con respecto a la caracterización de los personajes “no muertos”. Me gustaría poder decir que me ha sorprendido, pero inevitablemente, tengo que decir que me ha resultado de risa.

Un punto a favor de esta nueva entrega de Cementerio de animales es que la ambientación y los sustos que nos proporcionan los camiones de Orrinco que atraviesan la peligrosa carretera –un personaje más dentro de la historia- son infartantes. Por lo demás, es una película mediocre en la que, probablemente, existían unas expectativas muy altas comparadas con lo que hemos recibido a cambio.

Cementerio de animales ha sido un regalo de Navidad vacío, gris y sin gracia. Ojalá el resto de espectadores no penséis lo mismo que yo y podáis disfrutarla.

Cementerio de animales (Pet Sematary) se estrena el próximo 5 de abril en cines.

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